Perú en el corazón
- Clau L.
- 9 mar
- 3 Min. de lectura
Hoy quiero hablarles del arraigo a nuestra tierra. No solo me refiero al Perú, aunque como peruana seguramente me aferraré a mis experiencias de familia migrante; pero más allá de las fronteras, ese sentimiento de "arraigo" es algo que lo experimentan millones de personas que han tenido que dejar su tierra. No estamos solos.

Este último fin de semana fue el cumpleaños 32 de mi sobrina Brune, de los cuales solo los primeros ocho vivió en Perú; ha vivido más años en otras partes del mundo sin embargo, para este cumpleaños eligió una temática "perucha" rescatando el arraigo que un día se creyó perdido.

Coincidentemente, ayer domingo escogí al azar una película india de Shah Rukh Khan : Dunki, que trata sobre la migración. Con sus distintos matices, el perfil del migrante en el mundo es muy parecido. Sin importar idioma, religión, edad, sexo, o lo que creas que nos diferencia a los seres humanos, el migrante siempre buscará una mejor calidad de vida, un futuro próspero, éxito; pero en ese camino de la felicidad, también extrañará a su familia, a sus amigos, su comida, sus costumbres, que intentará revivir en miles de recuerdos.

Pero ¿Cuál es ese arraigo? ¿A qué nos aferramos tanto? ¿Acaso el mundo no es uno solo? ¿Qué nos hace tan diferentes culturalmente?
Siempre hay algo único en cada país, algo que embruja a sus ciudadanos y los ata para siempre. Un hilo rojo que nunca se rompe, sin importar, incluso, si naciste en determinado lugar o fueron tus abuelos. Eso pasa mucho con las colonias italiana, japonesa y árabe en Perú, quienes mantienen las tradiciones familiares que trajeron sus ancestros, y hay una añoranza de la tierra lejana que nos pertenece un poco... ¿no es verdad? Sentimos un pedazo de Italia, Japón o Palestina en nuestro corazón.
Nunca podré olvidar el día que viajé a Nueva Jersey (por un corto tiempo) y cuando vi mi bandera flamear allá, mientras sonaba el himno nacional, las lágrimas empezaron a caer por mi rostro. ¿Qué fue eso? No lo sé; pero cuánto más lo deben sentir los peruanos que llevan años fuera de este país. Es como si la sangre comenzara a calentarse y derritiera las venas. Como si un fuego volcánico estallara en la garganta. Para mi fue solo un minutos sabiendo que mi vuelo de regreso era seguro. ¿Cómo sienten los que no tienen ticket de vuelta? Sean de la nacionalidad que sean... el sentimiento es el mismo.
Hay un deseo que late en el corazón de los migrantes. Volver aunque sea una vez. Tomarte una foto con tu bandera, comer tus platos típicos hechos en casa con la verdadera sazón, escuchar tu música, abrazar a los que dejaste.


Aferrarse al arraigo patrio es una característica del migrante. Puedes tener otra ciudadanía, puedes hasta haber renunciado a la de nacimiento; pero siempre llevarás un pedazo de tu tierra a donde vayas. eso es irrenunciable. Además ¿Qué puede ser más hermoso que llevar tu cultura por el mundo? Los migrantes son embajadores de su tierra.


Desde este pequeño blog quiero enviar un gran abrazo a todos los migrantes del mundo: mis amigos migrantes, que dejaron a sus padres, a sus hijos, a sus hermanos. Mi familia migrante, que nos dejaron el corazón partido en mil. A todos un gran abrazo de esperanza porque sé que volverán un día y ese día será maravilloso.




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