¿La religion podria separar a dos amantes?
La historia que les voy a contar es de Edith Mary Bratt, la esposa de J. R. TOLKIEN, el autor de una de mis sagas favoritas "El señor de los anillos".
Edith era una jovencita que quedó huérfana muy joven al igual que Tolkien. Profesaba la religión anglicana, algo que el tutor de J.R. Tolkien no veia con buenos ojos ya que eran católicos, por lo que impuso una separación de algunos años hasta que Tolkien cumpliera 21, supongo, esperando que los años borren el amor entre los jovenes.
Pero ellos se vieron y desde el primer momento se enamoraron. A pesar que, durante el tiempo separados, Edith mantuvo una relación amorosa con otro joven, en cuanto rebicibió una carta del joven Tolkien ya de 21 años, ella no dudó en terminar con ese novio y empezar una aventura de amor que duraria 56 años.
La pareja estaba destinada a superar cualquier obtáculo: la negativa del tutor católico de Ronald, la negativa de la comunidad anglicana de Edith, la pequeña diferencia de edades (Edith era mayor que Ronald por 3 años); la guerra, el club de lectura de Tolkien; las enfermedades, etc. Podían superarlo todo porque era más fuerte lo que los unía: El Amor.
Tuvieron muchas dificultades para llevar al éxito su matrimonio; sin embargo me quiero centrar en el que, creo, fue el mayor de todos, la religión.
Para casarse, Ronald obligó a Edith a volverse al catolicismo, casóndose por iglesia católica y bautizando a sus hijos dentro de esta misma doctrina. Eso incluía acudir a todos los ritos católicos y practicar una religión que ella no simpatizaba. Edith era anglicana en la práctica y en el corazón. Ella tocaba el piano durante los oficios religiosos, era practicante confesa. El amor le hizo suponer que el tema de religión era solo un detalle superable. Pero con los años ambos se dieron cuenta que no. Habian puntos No negociables que no atendieron a tiempo. Tal vez por eso las migrañas de Edith, su vida solitaria, su antipatía hacia amigos de su esposo. Quizás todo el tiempo estuvo desenfocando el Ki de su vacio existencial y dirigiendolo hacia puntos falsos.
A pesar de todo ello, Edith fue la mujer perfecta, la musa de Tolkien, su Luthien, quien lo inspiró para su obra maestra. La mujer que él trataría de complacer hasta el último de sus días. La buena esposa, enamorada eterna, que siempre se mantuvo a su lado, en las buenas y en las malas. Me pregunto si no hubiese sido Edith la piedra angular de J.R. Tolkien, ¿él habría podido escribir el mundo de la Tierra media?

Espero que si este 14 de febrero se sienten desmotivados, puedan ver en esta pareja, un aliciente para superar cualquier obtáculo. Un detalle: es importante que los amantes estén destinados a estar juntos. Tanto, que ni una guerra los pueda separar.... ni siquiera una guerra religiosa.
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