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EL BRINDIS Y SU REY

  • Foto del escritor: Clau L.
    Clau L.
  • 4 abr 2024
  • 4 Min. de lectura

El brindis es el acto de levantar con la mano una copa de vino (o cualquier bebida espirituosa) y dedicar unas bonitas palabras para alguien o algo.

¿Es común en las familias hacer brindis?

Los orígenes del brindis están en la antigua Grecia, pero su uso es universal. Así que si nunca han hecho un brindis en tu casa algo anda mal. Si, mal.

A mí me enseñaron a brindar desde mi infancia más remota. Es que tengo que contarles con detalle porque es enriquecedor.

Mi familia materna solía reunirse muy a menudo los domingos en la casa de mis abuelos. Mi abuelo, El Nonno Oswaldo, era hijo de un inmigrante italiano y de una peruana de Huacho, por eso lo cobrizo de su piel. Se hizo bombero en su madurez, pero antes había trabajado muchos años para una empresa familiar de transporte. Todas esas experiencias le habían granjeado innumerables anécdotas que luego, serian contadas en la sobre mesa familiar. Mi abuela, La Mami, se enamoró de él apenas salida del colegio internado. Se casaron y vivieron juntos por el resto de sus vidas.


Las reuniones familiares


Aunque las fiestas tradicionales como el Día de la madre o del padre eran una buena ocasión para reunirnos en familia, en verdad no tenía que haber un día especial para un almuerzo familiar. Mi mami se preparaba para recibir a la familia con lo primero: Un cocktail de Algarrobina. Iba desde tempranito a La Plaza y casi siempre tenía todo listo, aunque a veces tenía que salir a la bodega de la esquina de la Sra. Margarita, o mandar a alguno de sus nietos para comprar lo que faltaba, mayormente una gaseosa bien helada. Una vez puesto en marcha el menú del día, aproximadamente al medio día llegaba la hora del Primer Brindis familiar; siempre, pero siempre lo convocaba mi Nonno Oswaldo. Llamaba a todos a la cocina, ahí donde se cocinaba, cerca del calor familiar, entre los olores a aderezo y Pisco. Todos debíamos acudir al llamado, desde el más grande hasta el más pequeño. Abuelos, hijos, nietos; todos formábamos un circulo, copa en mano y esperamos callados hasta que mi Nonno haga El Brindis. Una vez dadas las primeras palabras debíamos alzar la copa del cocktail de algarrobina y permanecer asi hasta el final del Brindis…que terminaba cuando el último miembro de la familia hacia uso de la palabra. Asi, uno por uno, después de las palabras del Nonno, debía brindar por algo o por alguien. Por orden jerárquico empezaba él, luego la señora de la casa por supuesto, mi mami, seguían los hijos, los que quedaban en Lima, seguían los nietos de mayor a menor. Mis abuelos solían brindar por los hijos que no estaban, aquellos que migraron por un futuro mejor; brindaban por los hijos y nietos que estaban cerca y los que estaban lejos. Lloraban y llorábamos todos. Eran muchos sentimientos encontrados: las partidas, los reencuentros breves, las distancias, los corazones rotos. En fin, en medio de las lágrimas o risas el brindis debía continuar. Los más jóvenes solíamos brindar para que nos vaya bien en el colegio o cosas así... aunque también deseábamos el bien para nuestros familiares…y lo hacíamos con el corazón.  Ojo, nadie podía saltarse ni decir “Paso”. Aunque sea algo breve como “Gracias Dios por la familia que me has dado”, pero algo se tenía que decir. Terminado el brindis, mi nonno se secaba las lágrimas y los niños corríamos al jardín, los grandes se quedaban en la cocina.

 

El Almuerzo


Luego de unos minutos del brindis y cuando ya estaba lista la comida pasamos a armar la mesa: mantel, cubiertos y pan cortado en pedacitos. Nos sentábamos todos y esperábamos a que esté servido el ultimo plato antes de comer. Empezaba la tertulia familiar. El nonno contaba sus anécdotas y de ahí todos tenían algo que contar; así sea un capítulo de la novela de moda. Risas y lágrimas. Y al finalizar el almuerzo, con el postre, el ultimo brindis. El brindis principal. Mi nonno, siempre entre lágrimas, agradecía por la familia, por sus hijos, mientras esperaba que el teléfono timbre con una llamada de ellos. Ahora que veo hacia atrás entiendo que esas lágrimas eran de profundo dolor. Mi nonno fue un buen padre. Era un hombre que se rompía el lomo. Viajaba mucho. Pero nunca abandonó a sus hijos. Tal vez todo su esfuerzo no pudo significar mejores oportunidades ni evitar que migraran y posiblemente esa era la raíz de su pena. Quizás por eso los Brindis tan profundos, porque eran la manifestación de los triunfos y derrotas, de deseos internos de prosperidad para los seres queridos. Es así señores, como yo tuve una enseñanza vivencial de lo que significa un brindis.


Otros brindis


A lo largo de mi vida he podido estar en otros brindis, sobre todo en una de las empresas que trabajé. Cada cumpleaños o cualquier otro evento nos reuniamos, formabamos un circulo y deseabamos los mejores deseos para nuestros compañeros y para la empresa. Todo eso me evocaba a mi familia. Tal vez el destino siempre me llevará a hacer brindis. Tal vez por eso no entiendo como en una reunion de familia, amigos o trabajo no hayan brindis.  Creo que es una bonita costumbre que no deberia desaparecer y mientras yo sea  miembro de cualquier reunion y nadie se atreva a hacer el brindis, yo con gusto lo haré… no por gusto soy nieta del Rey de los brindis.



 

 

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