DE DIOS SOMOS Y A EL VOLVEREMOS وإنَّا لله وإنَّا إليه راجعون.
- Clau L.
- 13 abr 2023
- 3 Min. de lectura
Cuando mi padre falleció hace diez años sentí, como es natural, una gran pena por su partida. Me quedó por mucho tiempo la sensación de que nos faltó tiempo. De pronto me quedaba mirando su foto en mi celular, como perdida en el tiempo, contemplando su sonrisa. Hasta llegué a planificar una visita en domingo, como era habitual cada dos semanas lo visitaba con mi hija. Claro que, inmediatamente, reparé que él ya se había ido. Son esos pensamientos que pasan en fracciones pequeñísimas de segundos.
"El ya se había ido" pero aun quedaba en mi pensamiento y en mi corazón.
Muchas noches me acostaba triste pensando en su recuerdo, en que no compartiríamos mas tiempo juntos. Pero luego recordaba mis propias palabras cuando un tío me llamó del extranjero para darme el pésame: "Tío, estoy triste por su partida; pero feliz porque al fin descansa en paz". Mi tío se sorprendió y al mismo tiempo se alegró por mi respuesta. Era lógico, pues todos los que conocieron a mi padre, sabían que fue un hombre muy sacrificado y trabajador. Había trabajado desde los doce años al quedar huérfano y a pesar de su mal carácter y su contrastante gran sonrisa, por debajo yo siempre vi su sufrimiento, ese sentimiento que me hacia compadecerme de él. Quedaron muchas cosas pendientes...me faltó decirle : papito, yo te comprendo y te quiero.
Pero todo esas cosas que uno cree que quedan pendientes pueden atrapar las almas de nuestros seres queridos, que necesitan ser liberadas. Ellos están en otra etapa; están en el camino a la luz, a Dios. Entonces ¿eso no nos debería alegrar?
Es entendible el dolor por la separación. Cualquier tipo de separación duele. La muerte nos duele a los vivos, a los que nos quedamos solos y con deudas pendientes. Pero los que se van, si todo está bien y el camino está libre, emprenden su marcha hacia un lugar totalmente nuevo y esperemos que mejor. Ellos ahora serán evaluados y su corazón pesado. Tendrán sus propias cuentas que arreglar y nosotros oraremos para que su proceso sea fácil. Pero oraremos con alegría por aquellos que nos adelantaron. Por eso no sé si sea correcto "Dar el pésame" porque expresa dolor. El dolor vibra bajo. Y como todos somos energía, los vivos y los muertos, las bajas vibraciones nos causan el mismo efecto. Una persona triste tiende a cerrar sus cortinas, naturalmente impide que le llegue la luz del sol. Como si fuera poco, se oculta bajo sus cobertores. Los espíritus de baja frecuencia recibirán esa señal de transmisión y al sentirse cómodos empezarán a rondar. Somos energía y somos antenas. Mandamos señales de vibración, ondas que pueden ser captadas por todo tipo de energías, bajas y altas, en este plano y en otro. Por eso cuando un ser querido nos deja hay que vibrar en Amor y Gratitud.

Entonces ¿Cómo debemos sentirnos cuando un ser querido parte? ó ¿Qué debemos decirle a nuestros amigos cuando pierden a un ser querido?
Debemos sentir alegría de que nuestro ser querido ya no sufrirá más en este plano. Por lo tanto se alejará de la escala de baja vibración.
Debemos sentir la alegría que nuestro ser querido descansa en paz y la Paz es una alta vibración, por lo tanto sanará todas sus heridas.
Debemos dejar la culpa y el remordimiento. Esos sentimientos no ayudan a las almas en transición. Al contrario nos vulneran.
Somos energía y la energía se transforma. Dios nos creo del polvo y en polvo nos convertiremos. Somos su creación y a nuestro creador volveremos. En el Islam se usa una frase con mucho sentido: "Somos de Dios y a El volvemos". ¡Digamos eso! Debemos tener esperanza

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